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Mostrando las entradas de junio, 2020

El Diario de Ana Frank

EL DIARIO DE ANA FRANK (FRAGMENTO) Sábado, 20 de junio de 1942 Para alguien como yo es una sensación muy extraña escribir un diario. No sólo porque nunca he escrito, sino porque me da la impresión de que más tarde ni a mí ni a ninguna otra persona le interesarán las confidencias de una colegiala de trece años. Pero eso en realidad da igual, tengo ganas de escribir y mucho más aún de desahogarme y sacarme de una vez unas cuantas espinas. «El papel es más paciente que los hombres.» Me acordé de esta frase uno de esos días medio melancólicos en que estaba sentada con la cabeza apoyada entre las manos, aburrida y desganada, sin saber si salir o quedarme en casa, y finalmente me puse a cavilar sin moverme de donde estaba. Sí, es cierto, el papel es paciente, pero como no tengo intención de enseñarle nunca a nadie este cuaderno de tapas duras llamado pomposamente «diario», a no ser que alguna vez en mi vida tenga un amigo o una amiga que se convierta en el amigo o la amiga «del alma», lo más...

La gallina degollada de Horacio Quiroga

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La gallina degollada Horacio Quiroga Todo el día, sentados en el patio, en un banco estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos, y volvían la cabeza con la boca abierta. El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz enceguecedora llamaba su atención al principio, poco a poco sus ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida. Otra veces, alineados en el banco, zumbaban horas enteras, imitando al tranvía eléctrico. Los ruidos fuertes sacudían asimismo su inercia, y corrían entonces, mordiéndose la lengua y mugiendo, alrededor del patio. Pero casi siempre estaban apagados en un sombrío letargo...

El racismo en EE. UU.

El racismo en EE. UU. Por Alfonso Cuéllar. Coates dice que el progreso americano blanco se construyó sobre la explotación de los negros. Cuando el presidente Lincoln anunció el Gobierno del pueblo, no incluyó a los afroamericanos, afirma. En 1961 se publicó el libro Negro como yo (Black Like Me). Era la compilación de varios artículos de la revista Sepia. Se trataba de un experimento controversial que tendría impacto en el futuro. Años después, el autor sería golpeado por hombres blancos que lo acusaron de burlarse del racismo. Su error: pintarse la piel  de negro por seis semanas.  John Griffin optó por la radical transformación de su piel para entender el trasfondo del problema. Y lo logró. Vivió de verdad como una persona de color. Sufrió en carne propia los prejuicios, la opresión y la privación. Al ciento por ciento. La expresión "n..." la oyó permanentemente.  No fue posible encontrar un empleo en los estados del sur.Mucho menos un baño para...

Los de abajo Por Piedad Bonett.

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Los de abajo Por Piedad Bonett. En  Roma , la película de Alfonso Cuarón, las empleadas domésticas se alojan en un cuarto ubicado en una terraza altísima, apartadas totalmente de la familia. Esta separación, determinada en principio por la arquitectura, evidencia muy claramente una discriminación. Porque no hay arquitectura que no dé cuenta de los valores de una sociedad. De hecho, en todas las tradiciones los “sirvientes” han estado siempre relegados al lugar más apartado de las casas. En  Parásito , la extraordinaria e inclasificable cinta del surcoreano Bong Joon-ho, la metáfora, en cambio, parte de lo subterráneo. Una de las familias protagónicas, cuyos miembros al comienzo de la película están todos desempleados, habitan un cuchitril en un semisótano abigarrado que da a una calle sórdida; un lugar precario, en riesgo de inundación permanente, donde la señal de internet es robada y donde en el verano agobiante pululan los insectos. Y en el centro mismo de la historia hay u...