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Mostrando las entradas de noviembre, 2020

EL LADRÓN ROBADO

  El ladrón Robado El guía del museo esperaba de pie junto al cuadro. Mantenía la espalda recta y el cuerpo firme, las manos cruzadas tras su espalda. El joven lucía una sonrisa impecable en un rostro perfectamente rasurado . Aguardó pacientemente a que el grupo de turistas al completo estuviese frente a la obra. Entonces se dirigió a ellos con enorme profesionalidad: —Nos encontramos ante el Prometeo pintado por Pedro Pablo Rubens entre 1636 y 1637. Como ven, se trata de un óleo sobre tabla cuyas medidas son 25,7 por 16,6 centímetros. El pintor flamenco utilizó como fuente para su obra la tragedia griega Prometeo encadenado, escrita por Esquilo en el siglo IV a.C. ¿Alguien conoce el mito de Prometeo? ¿No? En ese momento, en el grupo se levantó un suave murmullo. Algunas miradas se cruzaron, pero nadie se atrevió a contestar, quizá por temor a equivocarse y quedar en evidencia. Al ver que no había respuesta, el hombre continuó su exposición. —Bien… La historia nos cuenta q...

EL JARDÍN DE LOS CEREZOS

ACTO PRIMERO  Habitación llamada en tiempos "cuarto de los niños". Una de sus puertas abre sobre la alcoba de Ania. El sol está próximo a salir. Es ya mayo, En el jardín florecen los cerezos, pero hace frío. Las ventanas se mantienen aún cerradas. ESCENA PRIMERA Entran Duniascha y Lopajin, él con un libro y ella con una vela en la mano. -Lopajin: ¡Gracias a Dios que ha llegado el tren! ¿Qué hora es? -Duniascha: Van a dar las dos (Apagando la vela). Ya hay claridad. -Lopajin: ¿Cuánto retraso ha traído, entonces?... Por lo menos dos horas. (Bostezando y estirándose). ¡También yo soy bueno!... ¡Qué manera de hacer el tonto!... ¡Vengo aquí exprofeso para ir a buscarlos a la estación, y me duermo! ¡Me duermo sentado!... ¡Qué fastidio!... ¡Si a ti, al menos, se te hubiera ocurrido despertarme!... -Duniascha: ¡Creía que se había usted marchado! (escuchando) Me parece que aquí vienen ya. -Lopajin: (escuchando a su vez) No... Habrá que sacar el equipaje y hacer otra po...

HERNANI

  Acto Primero El Rey En Zaragoza Cuarto dormitorio. Es de noche. Hay una lámpara sobre una mesa. Escena Primera DOÑA JOSEFA DUARTE, vieja, vestida de negro, con adornos de azabache a lo Isabel la Católica. D. CARLOS. (Llaman, dando un golpe a una puertecita secreta a la derecha. La dueña, que está cosiendo una cortina carmesí, escucha. Dan un segundo golpe.) DOÑA JOSEFA: ¿Será él ya? (Otro golpe.) Llaman en la escalera secreta; voy a abrir. Abre y entra D. CARLOS arrebujado hasta los ojos y con el sombrero calado. Tenga buenas noches, caballero. D. CARLOS se desemboza y se ve que lleva un rico traje de terciopelo de la moda castellana de 1519. La vieja retrocede con espanto. ¡Ah! ¡No sois Hernani! ¡Dios mío! ¡Socorro! D. CARLOS: (Asiéndola por el brazo.) Si pronuncias una sola palabra más, mueres. Dime, ¿estoy en el aposento de doña Sol, prometida del duque de Pastrana, su tío, señor tan venerable como celoso? ¿La hermosa joven ama a un caballero imberbe, que recibe todas las noch...

CORAZÓN

  Vanidad Lunes 5 Ayer fui a pasear por la alameda de Rívoli con Votino y su padre. Al pasar por la calle Dora Grosa vimos a Estardo, el que se incomoda con los revoltosos, parado muy tieso delante del escaparate de un librero, con los ojos fijos en un mapa; porque él estudia hasta en la calle, ni siquiera nos saludó el muy grosero. Votino iba bien vestido; quizá demasiado: llevaba botas de cuero fino con sombrero de castor blanco y reloj. Pero su vanidad debía parar en mal esta vez. Después de haber andado buen trecho por la calle, dejando muy atrás a su padre, que caminaba despacio, nos paramos cerca de un asiento de piedra junto a un muchacho modestamente vestido que parecía cansado y estaba pensativo, con la cabeza baja. Un hombre, que debía ser su padre, paseaba bajo los árboles leyendo un periódico. Nos sentamos. Votino se puso entre el otro niño y yo. De pronto se acordó de que estaba bien vestido, y quiso hacerse admirar y envidiar de nuestro vecino. Levantó un pie, y me di...

REPRESIÓN

 REPRESIÓN Después de la devastación producida por las bombas nucleares, el mundo se dividió en tres grandes potencias: Eurasia, Estacia y Oceanía. Cuando Oceanía se encontraba en guerra con una de estas franjas, se aliaba con la otra. Londres era la ciudad donde se encontraba la primera base aérea y la tercera de las provincias más pobladas de Oceanía. A un kilómetro del Ministerio de la Verdad, vivía Winston Smith, de cabello rubio, cara enrojecida, con una piel maltratada por un jabón áspero, las cuchillas de afeitar y los remanentes de un duro invierno que recién había terminado. Pero Winston no podía recordar si Londres siempre había ofrecido esta visión deplorable, en la que surgían chozas de madera, que parecían gallineros, en el lugar donde habían estallado las bombas. En la cual en cada esquina, se encontraban carteles proyectando la misma cara de bigotes negros, que con sombríos ojos miraban fijamente, y con grandes letras advertían: EL GRAN HERMANO ESTÁ OBSERVÁNDOTE. P...